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martes, 7 de abril de 2020

Relajación en Infantil

¡Hola a todos!

Últimamente estoy recibiendo correos de las familias de mi clase diciéndome que sus niños están como motos, que tienen mucha energía o que están nerviosos... así que he decidido contaros la rutina de relajación que normalmente seguimos en clase y otras técnicas más que podéis utilizar y que estoy segura de que os vendrán fenomenal :)

La relajación es una rutina muy importante en clase. Nos permite adaptarnos al ritmo de los niños y permite que estos vuelvan a un estado de calma tras un periodo en el que hayan estado activos. Tras la relajación volveremos a estar más concentrados y va a contribuir a que tengamos un óptimo grado de salud física y mental.

NUESTRA RUTINA DE RELAJACIÓN.

 - ¿En qué momento la llevamos a cabo?: todos los días después del patio aunque hay días en los que estamos nerviosos y después de terminar una actividad (taller con las familias, sesión de psicomotricidad, sorpresa en el aula...) también es necesario que nos relajemos un poco.

- ¿Cómo nos relajamos en clase?: cuando venimos del patio pasamos por el baño, bebemos agua (el tener sed nos va a impedir que nos relajemos), bajamos todas las persianas y escuchamos música relajante. El encargado del día nos acaricia y nos da un masaje con una marioneta de nuestra mascota.

Para relajarnos apoyamos nuestra cabeza en la mesa con una almohada que hacemos con nuestros brazos: levanto una mano, levanto la otra. Las cruzo en la mesa y apoyo...¡cabeza!

HERRAMIENTAS Y ESTRATEGIAS PARA UNA BUENA RELAJACIÓN:

- Tenemos que estar a oscuras o con una luz muy tenue. Si tenéis niños o alumnos con miedo a la oscuridad os recomiendo este tipo de lámparas. Yo tengo este proyector de estrellas que me compré en amazon:
- Escuchar música tranquila, relajante. Nos valdrá música clásica u otra canción que nos guste. Yo en mi caso suelo ponerles Enya (especialmente el sueño de las hadas, me gusta mucho). El truco está en ponerla bajita e ir disminuyendo poco a poco el volumen a medida que se van relajando.


- La estimulación táctil es también muy importante y ayuda a relajarnos. Podemos recurrir a un masaje con un peluche como la mascota de la clase;masajes y cosquillitas en la espalda, cara y brazos; masajes con plumas o rascadores que venden en cualquier bazar.

- Podemos usar otras herramientas para lograr la relajación como un jardín zen en el que hacer dibujos en arena, la botella de la calma, hacer sesiones de yoga infantil o mindfullness, crear o dibujar mandalas... y sobretodo trabajar la respiración de forma consciente, hinchándonos como un globo y deshinchándonos.

¡Hay una infinidad de posibilidades! Y lo mejor de todo es que muchas de ellas  (por no decir todas) también nos sirven a los adultos.


sábado, 12 de octubre de 2019

Mini-mundo de las ardillas

El otro día os contaba cómo habíamos elegido ser la clase de las ardillas y hoy os quiero contar cómo hemos empezado a darle forma al proyecto desde el aula.

Gracias a la colaboración de los peques y sus familias hemos ido creando una bandeja sensorial muy otoñal con diferentes frutos secos y dos ardillas. Este tipo de bandejas, en pedagogías tipo Montessori o Reggio Emilia y están dedicadas a un juego más abierto de lo que normalmente entendemos por "juego".

Estos mini-mundos permiten:

- desarrollar la imaginación.
- realizar juegos de contrucción.
- ampliar el vocabulario.
- estimular los sentidos, sobretodo el tacto.
- comprender una realidad, como este caso el hábitat de las ardillas, de una forma mucho más real y cercana.


Al aula fueron llegando poco a poco diferentes elementos de nuestra bandeja, que fuimos observando: primero unas ardillas muy resultonas hechas con limpiapipas, luego unas avellas; después llegaron varias piñas y piñones, alguna castaña, bellotas y hojas de encina. Las hemos ido colocando en esta pequeña bandeja del aula y hemos aprovechado también para tocar, oler y disfrutar de la naturaleza. Y es que como decía Aristóteles "nada puede ser aprendido si previamente no ha pasado por los sentidos"


¡Ya casi no nos queda hueco para más!

Por último, me gustaría dejaros un mapa conceptual con todos los puntos clave que vamos a ir tratando en el proyecto de las ardillas. Podéis descargarlo aquí

¡Espero que os guste la entrada!

martes, 8 de enero de 2019

Cesto de los tesoros

Hemos vuelto al cole tras las vacaciones de Navidad y os quiero enseñar el regalo que le he hecho a mi sobrino: ¡un cesto de los tesoros! Y es que la exploración a través de los sentidos y con objetos naturales son muy importantes para el correcto desarrollo del bebé.

En contra de lo que mucha gente piensa, el cesto de los tesoros no es un material creado por Montessori sino que su autora es Elinor Goldschmied.

El cesto de los tesoros supone para los bebés el inicio al juego heurístico; es una propuesta a partir de la cual el niño va a explorar libremente diferentes objetos cotidianos (ten en cuenta que no deben ser nunca juguetes y se debe evitar lo máximo posible los objetos de plástico). El papel del adulto, en este sentido, es el de ofrecer seguridad al juego del niño ya que los bebés aprenderán solos.

Este tipo de juego se orienta a niños de entre 6-12 meses, comúnmente se les suele ofrecer a partir del momento en que ya se mantienen sentados sin ayuda. El juego está constituido por un cesto y unos 50 objetos cotidianos. 


Gracias al cesto de los tesoros los niños van a descubrir diferentes cualidades de los objetos como el material, el peso, la dureza, la temperatura, el color, el tamaño... y van a desarrollar sus capacidades cognitivas, marcando su propio ritmo de aprendizaje y desarrollando la autonomía.

Investigando en Internet descubrí varias páginas que vendían el cesto completo o los materiales para incluir en él pero la verdad que me hacía ilusión hacerlo por mí misma. Seguramente no sea ni el más bonito ni el más completo pero os voy a contar algunos de los objetos que incluí yo:

- una pluma, que es ligera y puede usarse para hacer cosquillas.
- una esponja natural.
- cacitos de metal con diferente capacidad, pueden apilarse unos dentro de otros.
- un monedero de piel con cremalleras que puede servir para esconder objetos dentro de él o servir para abrirlo y cerrarlo.
- una pelota de corcho ligera.
- un tapón de corcho pequeño.
- una esponja de gomaeva.
- una cuchara de madera.
- un batidor.
- un tablero de corcho grande.
- una piedra pomez.
- un espejo.
- un saquito de tela.
- una pelota grande y ligera de cuerda.
- dos aros de vidrio.
- un lazo de rafia.
- una brocha.
- un mortero de bambú.
- una castaña.
- una anilla de cortina.
- una pinza de la ropa...

En definitiva, alguno de los objetos que podéis incluir son:

- objetos naturales: una piña, cáscara de coco, palos de madera, piedras, plumas...
- objetos de madera: cucharas, mortero, pinzas de tender, huevera, cuchara de miel, espátula, bol pequeño, brocha de maquillaje o de afeitar...
- objetos de metal: flaneras, cucharas, batidor de huevo, llaves, embudo, colador, cascabeles, triángulo...
- objetos de papel y cartón: rollos de papel higiénico o de cocina, cajas...
- objetos de piel, tela y goma: un monedero, un pañuelo de tela, saquitos aromáticos, un muñeco pequeño de tela, cremalleras...
- objetos de vidrio: frasquitos de perfume, tarros de mermelada...

Espero que os haya gustado la entrada de hoy ya que se trata de algo diferente a lo que acostumbro a publicar, pues el mundo del primer ciclo de Infantil es bastante desconocido para mí. Os animo, si tenéis un bebé en vuestro entorno cercano a que le preparéis este juego ya que los niños disfrutan mucho con él.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Mesa de luz del otoño + bingo del otoño.

¡Hola a todos!

El otoño es una de mis estaciones favoritas para trabajar en clase ya que nos ofrece múltiples posibilidades de actividades. El año pasado os dejé una entrada acerca de diferentes manualidades que podíamos llevar a cabo utilizando simplemente hojas de otoño (y que podéis ver si pincháis aquí).

Así que este año he decidido enseñaros una actividad que realizamos en octubre en clase y también he querido aprovechar para dejaros un material descargable para que juguéis con los niños.

La actividad consiste, nada más y nada menos, que en presentarles a los peques diferentes elementos naturales del otoño utilizando para ello la caja de luz. ¡Cómo me encanta este recurso!

Pedimos ayuda a las familias para que nos trajeran diferentes hojas de otoño y elementos como piñas, castañas...



El objetivo de la actividad consistía simplemente en manipular las hojas de otoño, ver cómo mediante la caja de luz cambia nuestra perspectiva y podemos apreciar los nervios de la hoja, observar y experimentar con los diferentes colores de otoño y las diferentes formas de las hojas. Para ello nos fuimos acercando de dos en dos a la caja de luz, observando como si de investigadores y científicos se tratase.

Más tarde realizamos también varias actividades para trabajar el pensamiento lógico-matemático utilizando como centro el tema del otoño.

En la primera de ellas aprovechamos para introducir el concepto de grande-pequeño, más grande o más pequeño que con las hojas de otoño.



Jugamos a distinguir qué hoja era más grande y cuál más pequeña y a clasificar entre todas las que habíamos traído a clase cuáles eran hojas grandes y cuáles eran hojas pequeñas.

Finalmente usamos las castañas para realizar conjuntos de igual número de elementos, asociando cantidades: si por ejemplo había dos castañas en la caja de luz, los niños tenían que colocar el mismo número de pompones (es decir, dos), si colocábamos una castaña tenían que poner un solo pompón.


Y, por último, lo prometido es deuda. Aquí os dejo el enlace para que os descarguéis un bingo del otoño. Yo en clase lo estoy utilizando para reforzar el vocabulario de los niños y para trabajar el contenido de igual al tener que buscar ellos en su cartón la fotografía que ha salido en la ruleta. ¡Espero que os guste! 

jueves, 25 de agosto de 2016

Método Montessori: botella de la calma.

¡Hola a todos! Hoy quiero compartir con vosotros un recurso que utilicé el curso pasado, al principio con escepticismo, pero que al final me dio muy buenos resultados. Se trata del bote o la botella de la calma.

Este recurso está inspirado en María Montessori, quien fue la primera mujer italiana en graduarse en medicina. Posteriormente se dedicó a la pedagogía, trabajó con niños y creó su propio método educativo: sin prisas, respetando las características de cada niño y desarrollando todas las potencialidades de los niños mediante materiales muy manipulativos.

¿Qué es la botella de la calma?
La botella de la calma no es más que un bote, frasco o botella de plástico (podemos reutilizar cualquiera que tengamos en casa) que lleno de agua, pegamento, jabón y purpurina sirve de recurso para tranquilizar a los niños. Es ideal para calmar rabietas, momentos de nervios o angustia.

En muchas ocasiones, cuando el niño se encuentra inquieto o tiene una rabieta no sabe expresar con palabras qué es lo que siente y patalea, llora o pega. En estos casos la botella de la calma sirve para que el niño se relaje observando la purpurina caer. Se ha demostrado que al focalizar la atención en los destellos de la purpurina y su movimiento el niño se relaja, respira profundamente y disminuye su ritmo cardiaco.

Obviamente el primer día que los niños utilizan el recurso no se tranquilizan puesto que supone una gran novedad para ellos observar esta mezcla de colores, agua y purpurina. Por eso, al principio es necesario acompañar al niño y enseñarle a respirar pausadamente y a observar lo que está sucediendo en la botella.

Si además de la botella contamos en el aula (o en casa) con un pequeño rincón con cojines, música tranquila y luz tenue los efectos serán mucho mayores.

No debemos olvidar lo siguiente: la botella de la calma no es un castigo. Simplemente es una técnica de relajación y de control de estrés. En cuanto se utilice como un castigo ya no cumplirá su función.

Los materiales que necesitamos para crear nuestra botella de la calma son los siguientes:
- Una botella, bote o frasco de plástico.
- Agua tibia.
- Jabón, pegamento o aceite de bebé.
- Purpurina de colores.
- Colorante alimenticio (opcional)

Echamos agua tibia en la mitad de la botella o del bote (es preferible que sea de plástico para evitar que se rompa). Añadimos pegamento y jabón o aceite de bebé. En este caso yo he utilizado aceite de bebé porque en la primera que hice para el cole utilicé jabón y, por alguna extraña razón, me destiñó la purpurina quedándose el agua de un color rojo-marrón muy feo.

Removemos bien la mezcla y añadimos purpurina al gusto (podéis usar de varios colores para que quede más bonita) y volvéis a mover la mezcla de la botella. En mi caso he añadido también lentejuelas de colores que tenía por casa pero esta botella admite todo tipo de purpurina, formitas, pompones, gomas del pelo... ¡Hay un sinfín de posibilidades!

He puesto 3 gotitas de colorante alimenticio azul que suelo utilizar para las tartas, he vuelto a agitar la botella y... ¡Tachán!

Muy importante: ¡No olvidéis de sellar bien la tapa! Así evitaremos que algún niño tenga curiosidad por probar a qué sabe esta maravilloso potingue. En mi caso he utilizado silicona pero podéis sellar la tapa con cualquier pegamento resistente.

En esta última foto podéis ver los destellos de la purpurina y las lentejuelas moviéndose después de agitar la botella.

En el aula me gustaba introducirla a través del cuento del monstruo de colores ya que en él se van guardando las emociones en diferentes frasquitos. Los niños acudían a menudo a decirme que estaban nerviosos o enfadados como el monstruo de colores y que necesitaban la botella de la calma. En un rinconcito que habilitamos en el aula, los niños iban con la botella y... ¡La verdad que daba muy buen resultado!

Espero que os haya gustado la entrada. ¿Conocíais ya la botella de la calma?, ¿La utilizáis?